De tal palo…

De tal palo...

Dicen que los hijos son nuestro reflejo, que absorben todo lo que sucede a su alrededor…
Maia nunca ha mostrado interés por sentarse y hacer origami, más bien huía cada vez que yo le ofrecía pasar la tarde haciendo origami o algo con papel. Yo nunca insistí, y busqué otras cosas para hacer con ella.
Pero este verano me sorprendió cuando comenzó a pedirme papeles. De pronto la ví mirando tutoriales y con su amigo se ponían a hacer origami. Estaban los dos super entusiasmados porque querían venderlos y ganar plata!
Los dejamos vender lo que habían hecho en la vereda del local de los papás del nene, y nos reímos mucho porque es algo que a todos se nos cruzó por la cabeza de chicos. Pero no sólo pusieron los origamis en una caja, tenían decoración y todo: una grulla grande y un cartel con los precios. Lamentamos no tener fotos de los dos sentados vendiendo, lo más gracioso es que luego se dividieron el dinero, y se pusieron a planificar para próximas ventas.
Ya se le pasó la emoción por vender, pero sigue haciendo origamis y ahora los regala a los que vienen de visita.

 

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