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Caminando en dirección a nuestros sueños

Tanto tiempo sin escribir en el blog, el año pasado casi que ni le pude dedicar, aunque tuve la gran ayuda de Lau de Iku Origami, y gracias a ella el blog tuvo hermosos posteos con contenido súper interesante.

Sin embargo, desde junio del 2017 mi energía se centró en darle forma a la tienda física, y tuve que poner en pausa muchas de las cosas que hacía, como el blog.

Pasó el invierno, una gran nevada, una nueva rutina a la que había que acostumbrarse… luego vino la primavera, el término de clases, fin de año, y el verano que resultó ser de lo más movido.

Quería retomar el blog escribiendo sobre algo que les pudiera interesar, en algún momento volveré a los tutoriales con sus paso a paso, pero pensando sobre qué escribir me pareció que sería una buena idea contar mi experiencia en la tienda, ya que desde que abrí tuve muchísimas consultas de personas con una idea o proyecto similar.

Primero quisiera aclarar que cada uno hace su propio camino, somos todos tan diferentes, y me parece que idealizar lo que hacen los demás es muy frustrante, ya que a veces depende de miles de variables, tanto personales como externas. Estarán los objetivos a largo plazo, la organización familiar y lo que uno está dispuesto a perder (porque siempre hay algo que perder, sino sería aburrido). No hay recetas mágicas. No a todos les funciona de la misma manera ni tienen las mismas expectativas.

Este proyecto yo lo vengo gestando hace aproximadamente 13 años, más o menos cuando nació Maia, y mucho antes de que el Origami llegara a mi vida. Ni siquiera fue en esta ciudad, sino cuando vivía en La Plata…

Pero la vida fue poniéndome prioridades, otros proyectos, una mudanza… y un día, allá por el 2015 cuando estaba en la Feria Puro Diseño (todavía me acuerdo el momento exacto) me di cuenta que no quería viajar más con los papeles de aquí para allá, necesitaba asentarme, y que era hora de tener una pequeña tienda para trabajar con la gente local… Creo que fue un poco por el mismo estrés que tenía pero de ahí no hubo vuelta atrás…

Así fui mes a mes planificando, investigando, y caminando esta ciudad, pero lo más importante fue el haber conseguido que mi familia me ayude a financiar la primera etapa, sí, y acá no hay nada de magia: es plata lo que se necesita, además de todo el esfuerzo que le podamos poner.

A partir de ese entonces no paré ni a pensar en dónde me había metido. Pero yo soy una persona bastante testaruda, por lo que cuando tengo algo en la mente no hay nada que me frene… aunque admito que mi salud se va en ello.

La realidad es que el local al público consume muchas horas, admito que hay días que me gustaría quedarme en mi casa en pijama, pero eso no es posible. Y me encanta que sea así… Durante 13 años trabajé desde mi casa, ya era hora de salir a cumplir horario… además si hay algo que me gusta más que plegar es hablar, jajajaja así que disfruto del tiempo que se pasa charlando con quienes entran al local, ya algunos lo tienen como lugar de catarsis, o terapia de papel.
La tienda resultó ser un refugio, quienes entran se desconectan por un momento, y para mí es un lugar donde despliego todo lo que siempre me gustó hacer, tanto en los productos como en la decoración del interior y de la vidriera.
Ahí es donde me doy cuenta que no es casual el camino elegido.

Bueno espero que les sirva lo que les cuento. Acá les muestro algunas fotos de la evolución de la tienda.

 

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